"¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo."
(Buenaventura Durrutti).

miércoles, 9 de mayo de 2007

Cuento Del 3 de Mayo

Cuantos mas deberán morir para que entiendan que estamos mal????

Juan leyó con sus pequeños ojos el rayado que se leía en la pared de su casa. Unas letras enormes, color rojo, pintaban la frase: EL PUEBLO ESTÁ DE LUTO.

- ¿Por qué el pueblo está de luto mamá? Dijo confundido el niño.

- Porque asesinaron a uno de los nuestros hijo, allá en el sur.

- ¿Uno de los nuestros? ¿Era pariente tuyo mamá?

- No, hijo mío. Yo te voy a explicar. Mi abuelo era campesino y mi abuela lavandera. Un día, se vinieron del campo para trabajar en la ciudad. Aquí nació mi padre y sus hermanos. Mi papá fue obrero y conoció a mi mami en esta población. Nunca ninguno de mis tíos estudio en la universidad y casi todos, partieron trabajando a tu misma edad.

- ¿Y por qué mamá? ¿Sus papás los obligaban?

- No, al contrario. Mis abuelos sufrían porque a sus hijos los condenaba el mismo destino: ser pobres. Veían con impotencia como toda su familia, generación tras generación, habían roto sus espaldas y sus manos para servir a los de arriba que se dan la gran vida a costa de nuestro sudor y nuestras lágrimas.

- ¿Los de arriba? ¿Esos son los que mi hermano llama los ricos? ¿Y nosotros.. somos de abajo?

- Así es. Siempre ha sido así, la historia y el capital nos dividió hace mucho tiempo. El dinero es así mi vida, vuelve locas a las personas y también las destruye. Nosotros somos de aquí y debemos sentir orgullo ya que no tenemos que ver con sus cochinos intereses. Cuando la policía mató a ese trabajador en una protesta, lo hizo por defender a esa gente, los ricos. Pero con eso, nos pisotearon a nosotros y lo que ellos no imaginan es que cada día se nos junta más impotencia, más rabia y más odio. La misma que algún día sintió mi abuelo la siento yo ahora y toda mi clase. Y eso, más temprano que tarde explota. Me duele saber hijo que aunque avancen los años toda esto sigue igual. Ojala la revolución esté cerca.

- Mamá, cuando sea grande ¿Puedo ser revolucionario?

- Escucha y aprende, ama a tu pueblo y defiéndelo de todos los abusadores. Nunca te avergüences de tu origen y nunca, pero nunca bajes tu cabeza. ¿Quieres ser revolucionario? Tú ya lo eres, pues eso corre por la sangre de todos los que han despertado en nuestra clase.

A: Rodrigo Cisternas 03/Mayo/2007

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